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Sir John Cowperthwaite, 1915-2006 Sir John Cowperthwaite y su contribución a que Hong Kong sea hoy el faro que guía al mundo "En el largo plazo las decisiones individuales agregadas de los hombres de negocios, ejerciendo un juicio individual en una economía libre, a pesar de que a menudo sean equivocadas, son mucho menos proclives a producir daño que las decisiones centralizadas de un gobierno, y ciertamente el daño [de las decisiones individuales de los hombres de negocios] es más proclive a ser contrarestado más rápidamente". Sir John Cowperthwaite Hong Kong, una pequeña península, agobiada por la pobreza en los 1950s, tal vez más pobre que Kenya e India en ese entonces, es hoy una de las naciones más ricas de la tierra. El alto crecimiento económico sostenido durante el último medio siglo, el mayor del mundo según Daniel J. Mitchell (ver Slovakia, Hong Kong of Eastern Europe), convierte a Hong Kong en el faro que le indica al mundo el camino al bienestar y la prosperidad. Hong Kong fue una colonia británica hasta 1997, fecha en que se convirtió en una "Región Administrativa Especial" de la República Popular China. Este traslado de soberanía creó gran incertidumbre y dañó el crecimiento de la pequeña península, muchos pensaban que un traslado de soberanía a un régimen comunista como el de la República Popular China iba a resultar en un desastre económico para Hong Kong, similar al que ocurriría por ejemplo si la soberanía de la Ciudad de Miami se trasladara a Cuba Comunista. Christian Wignall señala que de 1997 a finales del 2004 hubo una caída de 65% en el precio de los bienos raíces, ésto ilustra la incertidumbre reinante. A esta incertidumbre se sumó la grave crisis del este asiático (1998) y que la soberanía de China Popular llevó a un aumento notable de gasto del gobierno (ver ¿Qué permitió el "milagro económico" de Hong Kong? en este sitio web). Sin embargo, en los últimos años, 2004 y 2005, Hong Kong ha reducido el gasto del gobierno y, en dicho período, -demasiado corto todavía como para lanzar las campanas al viento- Hong Kong muestra el mayor crecimiento de los países desarrollados. Países, que son guías para el resto del mundo, como China e Inglaterra bajo el gobierno de Margaret Thatcher, han sido a su vez guiados por el éxito de Hong Kong. Sin embargo, un hombre frugal y de fuertes principios, fue crucial en que el "milagro económico" de Hong Kong se diera. Su nombre: Sir John Cowperthwaite, secretario de finanzas de Hong Kong de 1961 a 1971. Milton Friedman en The Hong Kong Experiment, nos ilustra sobre el extraordinario desarrollo que vivió Hong Kong con Sir John Cowperthwaite como Secretario de Finanzas: "La diferencia en las políticas económicas seguidas por Hong Kong y Gran Bretaña fue puramente accidental. La oficina colonial británica envió a John Cowperthwaite a Hong Kong para servir como Secretario de Finanzas. Cowperthwaite era escosés y en gran medida un discípulo de Adam Smith. En ese momento, mientras Gran Bretaña iba hacia un estado socialista y de bienestar, Cowperthwaite insistió en que Hong Kong practicara el laissez faire [dejad hacer, dejad passar]. Rehusó imponer impuestos de aduana. Insistió en mantener bajos los impuestos. Visité por primera vez Hong Kong en 1955, poco después del flujo inicial de refugiados. Era un lugar miserable para la mayoría de sus habitantes. Las habitaciones temporales que el gobierno había dado a esos refugiados eran celdas de un cuarto en edificios de varios pisos, abiertos al frente: Una familia, un cuarto. El hecho de que las personas aceptaran vivir en lugares tan miserables testifica la intensidad de su deseo de dejar China Roja [comunista]. Conocí a Cowperthwaite en 1963 en mi próxima visita a Hong Kong. Recuerdo haberle preguntado sobre la escasez de estadísticas. Me contestó, "Si los dejo calcular esas estadísticas, querrán usarlas para planificar". ¡Cuán sabio! Sin embargo, existen algunas estadísticas y, para 1960, la fecha más antigua para la que pude conseguirlas, el ingreso promedio por habitante de Hong Kong era un 28 porciento del de Gran Bretaña; para 1996 [dicho ingreso] había aumentado hasta llegar a ser un 137 del ingreso de Gran Bretaña. En otras palabras, de 1960 a 1996 el ingreso por habitante aumentó de ser cerca de la cuarta parte del de Gran Bretaña a ser más de una tercera parte mayor que el de Gran Bretaña. Es fácil decir estas cifras. Es mucho más difícil darse cuenta de su significado. Compárese a Gran Bretaña -la cuna de la Revolución Industrial, la super potencia económica del Siglo 19 en cuyo imperio el sol no se ponía- con Hong Kong, un pedacito de tierra, sobrepoblado, sin recursos [naturales] aparte de un excelente puerto. Y, sin embargo, en cuatro décadas, los residentes del sobrepoblado pedacito de tierra lograron un nivel de ingreso un tercio más grande que el que disfrutaba su antigua "Madre Patria" [Gran Bretaña] Creo que la única explicación plausible para tan diferentes tasas de crecimiento es el socialismo en Gran Bretaña, libre empresa y mercados libres en Hong Kong. ¿Tiene alguien una mejor explicación? Agradezco cualquier sugerencia" Sir John Cowperthwaite falleció el 21 de enero del 2006 a la edad de 90 años. En estas páginas hacemos un humilde tributo a este hombre modesto e incorruptible que logró evitar que el estatismo que imperó en la Inglaterra de los 1960s se apoderara de Hong Kong. Sir John Cowperthwaite logró mantener en Hong Kong la libertad de trabajar, trabas gubernamentales y regulaciones mínimas, y al oponerse tenaz y valientemente a las propuestas de gasto que continuamente le llegaban provenientes de los grupos de presión, Cowperthwaite logró mantener un bajo gasto del gobierno -13% del producto interno bruto en promedio-, un sistema legal de Common Law, sistema legal que llega a fallos judiciales basándose esencialmente en LA LEY que impera en la sociedad, pero sobre todo Cowperthwaite logró mantener BAJOS IMPUESTOS, puesto que era un hombre profundamente convencido de lo obvio, que los impuestos son muy dañinos para cualquier sociedad. Hong Kong goza hoy de un sistema impositivo de tarifa única ("flat tax"), no sufre impuestos que a lo largo y ancho del mundo intentan "gravar todo lo que se mueve" como el Impuesto de Ventas y el Impuesto al Valor Agregado IVA, pero tal vez lo más importante es que Hong Kong todavía hoy conserva bajos impuestos a las planillas, el gravamen favorito de los modernos infiernos fiscales (países de elevado gasto del gobierno). Cowperthwaite nunca permitió que se instauraran impuestos destructores del capital como el impuesto a las ganancias de capital, los impuestos a las actividades en el extranjero (renta mundial) y los impuestos sobre la renta progresivos (más al respecto en ¿Qué permitió el "milagro económico" de Hong Kong? en este sitio web). Es importante señalar que la propiedad de la tierra genera ingresos muy importantes al gobierno en Hong Kong, y que eso ha contribuido a mantener bajos impuestos. Lo anterior muestra claramente que Sir John Cowperthwaite no siguió la -desgraciadamente- tan frecuente trayectoria del funcionario público que se deja seducir por las mieles del poder y aumenta el gasto del gobierno y la ingerencia del gobierno en la vida y actividades de las personas. Todo lo contrario, su lucha para contener el gasto y la acción del gobierno, y su permanente resistencia a presiones de todo tipo, no podemos más que calificarlas como heroicas. Hong Kong hoy, con su libertad económica, sus bajos impuestos y gasto del gobierno y su crecimiento económico no igualado, contrasta con el estancamiento de la gran mayoría de los países desarrollados cuyos gobiernos, una vez que dichos países fueron ricos, se dedicaron a gastar hasta llevar a sus países a la postración económica. Hong Kong es hoy el faro que guía a la Humanidad, indicando el camino a la prosperidad, el bienestar y la justicia. Es muy posible que, sin la administración de Sir John Cowperthwaite, Hong Kong no ocuparía hoy ese brillante lugar. Por las anteriores razones, la contribución de Sir John Cowperthwaite es de gran trascendencia, no solamente para Hong Kong, sino para la Humanidad. En Sir John Cowperthwaite: A Personal Tribute (Sir John Cowperthwaite: Un Homenaje Personal), Marian L. Tupy hace un homenaje al gran hombre, el cual hemos traducido. Sir John Cowpertwhaite: Un Homenaje Personal. Marian L. Tupy es director adjunto del Project on Global Economic Liberty que se especializa en el estudio de Europa y del Africa Subsahariana Sir John Cowperthwaite, quien murió a la edad de 90 años el 21 de enero del 2006, fue el Secretario de Finanzas de Hong Kong de 1961 a 1971. Tuve el honor de conocerlo y de aprender de él. Era un hombre modesto y de principios, cuya sabiduría y valentía de convicción contribuyeron grandemente al espectacular salto de Hong Kong de la pobreza a la prosperidad. Lo echaremos de menos. Conocí a Sir John en 1999. Como estudiante de post grado en la Universidad de St Andrews en Escocia, el alma mater de Sir John, empezaba a sentirme interesado en el desarrollo económico. Habiendo transcurrido una parte de mi vida en Africa, quería entender las razones de la riqueza y la pobreza de las naciones. Escocia se reveló ser un lugar propicio para dicho estudio. Después de todo, Escocia dio nacimiento al ala liberal de la Ilustración. Sus grandes luces incluyeron a gigantes del pensamiento político y económico como Adam Ferguson, David Hume y Adam Smith -el célebre autor de La Riqueza de las Naciones. En la época en que conocí a Sir John, el éxito de Hong Kong ya había sido firmemente establecido. Hong Kong era y es la economía más libre del mundo y uno de los grandes triunfos del enfoque laissez-faire el desarrollo económico. Sir John llegó a Hong Kong en 1947. En ese entonces, los residentes de Hong Kong eran más pobres que los residentes de algunos países africanos. El territorio era pequeño y no tenía recursos naturales. Muchos economistas, Gunnar Myrdal, laureado con el Premio Nobel, entre ellos, predecían prosperidad para Africa y un futuro con poca esperanza [bleak] para Asia. Para fines del Siglo 20, sin embargo, Hong Kong se había convertido en uno de los territorios más prósperos del mundo. El economista Angus Maddison estima que en 1950 los ciudadanos de Hong Kong, en términos de ingreso per cápita [on a per capita basis], eran 40 porciento más pobres que Gabon, país africano rico en petróleo. Para 1998, los residentes de Hong Kong eran más de cuatro veces más ricos que los gaboneses. En otras palabras, en el largo plazo, las políticas de libre mercado de Hong Kong comprobaron ser más importantes que las riquezas naturales de Gabón o que la posición inicial más avanzada [de Gabón]. Cuando empecé a estudiar, ignoraba que el principal arquitecto de la prosperidad de Hong Kong vivía en la misma calle que yo, a solamente tres casas de distancia. Una vez que me enteré de sus antecedentes, le envié una carta solicitando una reunión. Su respuesta afirmativa, como muchas de nuestras comunicaciones futuras, llegó como cortesía del Royal Mail. Sir John era un hombre chapado a la antigua. Cuando finalmente pude reunirme, lo hallé modesto pero seguro de sí mismo. Mientras que otros administradores coloniales del mundo estaban muy ocupados adoptando políticas estatistas a través de todo el Imperio Británico, Sir John rechazaba el libreto socialista. Fuertemente influenciado por Adam Smith, Sir John dejó a la economía de Hong Kong crecer sin las trabas de una burocracia con demasiado alcance. Según él me indicó, "llegué a Hong Kong y encontré a la economía funcionando bien. Entonces, así la dejé". Cerca de 50 años después de que pusiera por primera vez un pie en Hong Kong, Sir John claramente disfrutaba ver sus políticas reivindicadas. De acuerdo a la mejor tradición del servicio colonial británico, Sir John hacía muy pocas declaraciones públicas después de su retiro, pero era muy anuente a compartir sus experiencias [insights] con la siguiente generación de liberales pro libre mercado. Estuvimos horas hablando de la tasa impositiva de 16 porciento de Hong Kong, del ambiente regulatorio favorable a los negocios, de la ausencia de subsidios estatales, de las relaciones sin impuestos de aduana con el resto del mundo y de otras políticas que él promovió cuando fue Secretario de Finanzas. De todas las políticas que discutimos, una sobresale en mi mente, precisamente porque es contraria a la intuición. Le pregunté cuál era la reforma de que se sentía más orgulloso, "Eliminé la recolección de estadísticas", replicó. Sir John creía que las estadísticas eran peligrosas, porque le permiten a "ingenieros sociales" de todo tipo justificar las intervenciones en la economía. En algún momento durante nuestra primera conversación logré irritarlo sugiriendo que él era conocido esencialmente por "no hacer nada". De hecho, indicó, evitar que los cuerpos políticos británicos interfirieran en los asuntos de Hong Kong ocupó la mayor parte de su tiempo. Durante la permanencia de Sir John en su cargo, la élite política británica trató de imponer en las colonias británicas, incluyendo a Hong Kong, su propio modelo político agonizante. Sir John logró contener dichos intentos y como resultado Hong Kong se benefició. En el 2004 el Banco Mundial estimó que el ingreso per cápita de Hong Kong ajustado al poder de compra era de $31.510. Para la Gran Bretaña la cifra era de $ 31.460. Conjeturo que fue el experimento obviamente exitoso de Hong Kong lo que ayudó a dar nervios de acero a la Dama de Hierro, la baronesa [Margaret] Thatcher, mientras se preparaba para rescatar a su otrora gran país de la herrumbre socialista. Hong Kong, una colonia, iluminó el camino a Gran Bretaña, la Madre Patria. Además, el éxito de Hong Kong ayudó a convencer al Partido Comunista Chino de que el socialismo era un camino sin salida. Los países capitalistas lideran mejor cuando lideran por el ejemplo y ¿qué mejor ejemplo para una sociedad esclava de más de 1000 millones de habitantes que una isla de libertad y prosperidad a la puerta de la casa? Convertir a Hong Kong en un ejemplo digno de ser emulado por China es, creo, el mayor legado de Sir John. ¿Que decir acerca de Sir John, el hombre? Una historia, creo, lo dice todo. En tanto que funcionario público de alto rango, a Sir John se le ofreció una suma de dinero de los contribuyentes para mejorar su residencia en Hong Kong. Rehusó la suma. Me indicó que no podía aceptar un subsidio habitacional porque eso era una generosidad denegada a otros residentes de la colonia. En su conducta personal, igual que en sus políticas económicas, Sir John estableció los estándares para las generaciones futuras de funcionarios públicos. Puede leerse el obituario de John Cowperthwaite en el Daily Telegraph Sir John Cowperthwaite, 1915-2006 Puede leer en este mismo sitio web ¿Qué permitió el "milagro económico" de Hong Kong? Más sobre Sir John Cowperthwaite: John Cowperthwaite, Financial Secretary of Hong Kong, de James Bartholomew Farewell to the man who made Hong Kong, de John Blundell
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